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INSTANTES por Asun Gutiérrez
 
     
       

La gota de agua horada la piedra

no por su fuerza,

    sino por su constancia.

 

OVIDIO

 

 

      


           

 



DE TODO Y PARA TODOS

01/04/2014

 

Power Point

   

 

Francisco Un Papa diferente

 

 

 

 
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De la Dignificación de Dolor

 

El dolor ha sido el tema más recurrente de la literatura universal; el que más blasfemias ha pronunciado; el que más lágrimas ha derramado; el que más oraciones ha rezado; el que más economía sigue invirtiendo. El dolor tiene tu nombre y el mío. El dolor nos tiene a todos. Somos memoria, entendimiento y voluntad y también dolor. Somos cabeza, tronco y extremidades y también dolor. Renunciar al dolor, es renunciar a ser. El dolor nos hermana, hasta tal nivel, que se puede decir sociológicamente hablando, que hacemos vida común en un inmenso hospital.

 

Uno de los puntos de vista desde donde se puede ver el dolor, es desde la óptica de una fe religiosa. En mi caso, desde la fe cristiana.

Señalo dos puntos geográficos: Lourdes y Fátima. Dos grandes Catedrales donde el dolor se hace oración y la oración pone al doliente en un estado de aceptación, de aquí que el enfermo vuelva con el mismo dolor que fue pero con alegría del dolor aceptado.

 

El dolor, como todo lo que nos pueda suceder en la vida, tiene un  sentido, una razón y un orden, lo cual es lo mismo: un para qué, un por qué y un amor= sin amor no hay vida, sin dolor no se ama.

Ante el dolor, la sabiduría está en saber aceptar, que es tanto como empezar a entender. Luego viene el diálogo, o lo que es lo mismo, la oración, y con ella, ya se le puede decir al dolor: Toma mi paciencia aceptada a cambio de tu verdad. Y se comprenderá que la verdad como el amor, viene disfrazada de fracaso, de rechazo social, de dolor, de muerte.

¿En qué consiste la verdad del dolor?: en el dolor mismo. El dolor tiene el mismo recorrido que tiene el amor: el amor lleva al dolor y el dolor reclama amor, donación,  entrega. No sé si el dolor precede al amor.

Pero sí sé que pocas cosas grandes se han hecho en la humanidad sin el concurso del dolor.

 

El dolor puede convertir el corazón del que sufre o endurecerlo hasta la desesperación. Depende de la fe que alimentes. Cuando Cristo curó al ciego Bartimeo, curó en él a toda la humanidad de la aparente injusticia del dolor. Pocas cosas grandes se han hecho sin el concurso del dolor:

-Papini en su total ceguera escribió la  “Vida de Cristo”. Beethoven, desde su sordera, nos dejó un legado musical religioso sin igual.

 

-Nino Salvaneschi. (Pavía, 1886-1968) Escritor y periodista dedicó su profesión a reconciliar al hombre con la verdad. A los 70 años le sobrevino  una ceguera permanente e incurable que aceptó con la ayuda de su mujer, la lectura del libro “la imitación de Cristo” y Tagore: “Si quieres ser un ciego narrador, centra la mirada en tu interior y no dejes de escribir” lo que sientes.

 

En el año 1926 le nombran presidente de la organización de ciegos. En el mes de mayo de ese año, organiza una peregrinación de invidentes para rezar con el Padre Pío. Al despedirse el Padre Pío le regala un lirio, una aceituna y un espino. Nino lo acepta y entiende el mensaje. En el año 1929 peregrina a Lourdes. Al ser preguntado, dice: “ni he llorado ni le he pedido nada. Mi dolor no se lo doy a nadie“.

 

Feliz confesión. Es la línea de S. Juan de la Cruz:

“Quien no sabe de penas

en este valle de dolores,

no sabe de buenas,

ni ha gustado de amores,

pues penas son el traje de amadores”.

 

 En su obra “Breviario de la felicidad” dice: “La felicidad no nace de ver, si no de verse uno… No hemos aprendido aún de los árboles que tan sabiamente inclinan  sus ramas cuando pasa el huracán… Si algún día el dolor llama a tu puerta ábresela alegremente. Y aunque la primera reacción sea la protesta no grites porque ese desgarro no te dejaría oír su mensaje. Te aseguro que tras la protesta, vendrá la luz… Esta es la historia de mis diez años de ceguera. Sigo ciego pero me siento feliz, porque me siento redimido por el dolor de Aquel que se hizo dolor por mí”.

 

Cierra el libro con este mensaje: “Sin amor no hay vida, sin Dolor no hay amor. El Dolor amado abre el camino hacia el éxtasis. Es desde el Dolor aceptado, desde donde se vislumbra mejor la resurrección”.

 

                                                                                                                     Antonio Ruiz

 

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